Oda a un cazador.

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Hoy, mientras observaba las ramas del Malinche elevarse con el viento para luego dejarse caer, mientras el sol brillaba entre nubes negras presagio de un aguacero que ha prometido ser…con la melodía de los emplumados; Soterreyes y cotorritas cada uno en su tono y nivel…cuando mis ojos se inundaban de gotas y las gotas caían con generosidad sobre las hojas, el suelo, y mi piel…cuando el aroma de la tierra mojada me envolvía y perfumaba cada rincón de mi ser…
Hoy, mientras reconocía en todas y cada una de esas sublimes sensaciones lo que me llena de felicidad, y sentía un inmenso amor por la vida, por cada criatura viva, por mí e incluso por ti al que no logro comprender. Hoy ante tanta belleza, ante el gran privilegio que considero que es ser capaz de observarla y ser feliz, he sentido algo que no era rabia, no era impotencia, ni rechazo, y mucho menos odio, porque lo que no se tiene dentro no se puede ofrecer.
Hoy, de todos esos sentimientos frustración, decepción por no entender que te mueve a disparar, a matar… solo he sentido PENA. 
He sentido una pena inmensa que no sé que hacer con ella, porque no puedo digerir que no puedas disfrutar como yo de la belleza de observar la naturaleza.
He llorado, te he llorado porque no sé que se rompió dentro de ti, y no sé cómo hacer para recomponer esos pedazos y hacerte ver a través de mis ojos, a través de mi alma…y pena porque sé que en alguna parte de ti quieres amar, fuiste un niño como yo pero nadie te enseño a hacerlo, a sentir compasión, ternura, admiración por la vida, por lo que te rodea…LO SIENTO y te juro que lo digo con mucha, mucha pena porque me duele que perdieras tu condición de humano, me duele que alguien desviara esa bondad y lo convirtiera en orgullo, en vanidad, en arrogancia, en crueldad…No sabes, y te lo digo con el alma rota lo que daría por cambiar tu rifle, tu escopeta, tu corazón, para inundarlo de BELLEZA,. Te regalaría un objetivo, el de mi cámara, el de mi pasión, el de la vida..
Hoy, cambiaría cada uno de tus “trofeos” por millones de sonrisas de las que abrazan el alma y reconfortan cada uno de tus días, y hoy, hoy y cada día, una criatura creada te lo agradecería y puedo garantizarte que no existe mayor trofeo, ni éxito, ni satisfacción en la vida que el que te ofrece el ser respetuoso y amar el hogar en el que todos pasamos un rato de nuestras vidas.

Ni hoy ni ningún otro día, voy a poder disparar odio, porque afortunadamente tuve unos padres que me educaron con mucho amor, para AMAR, y aunque siga sintiendo pena, y aunque no sepa que hacer con ella, guardo la esperanza de que algo, alguien, logre disparar amor en tu corazón y te haga cambiar de idea.

Sámara. Costa Rica. (7/7/2019)

ODA A UN CAZADOR.

Jardín Verdemar.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Concha Nuñez dice:

    La justificación de la caza en todos los casos es un síntoma, que no una causa, de una deficiente educación emocional (falta de empatía), que de reconocerse, tiene cura.
    El problema es que no lo reconocen y siguen matando.

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    1. marrocafont dice:

      Por eso trato de expresar mi opinión desde el corazón porque desde el ataque no hay forma de que haya una buena predisposición a la comprensión y a querer cambiar un hábito tan destructivo.

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